Cuando diseñamos jabones, solemos enfocarnos en lo más visible: las formas, los colores y los aromas. Ese enfoque creativo es fundamental, ya que conecta directamente con lo sensorial y lo estético del producto.
Sin embargo, hay una dimensión aún más interesante y poderosa: diseñar desde el propósito.
¿A qué nos referimos con esto?
Un jabón no es solo un objeto decorativo o aromático; puede cumplir distintas funciones según cómo lo formulemos. Podemos crear jabones relajantes, exfoliantes, hidratantes o purificantes, entre muchas otras posibilidades. Este cambio de enfoque nos permite pasar de lo visual a lo funcional, elevando significativamente el nivel de nuestro trabajo.
Además, trabajar desde el propósito no solo mejora la calidad del producto, sino que también aporta una imagen mucho más profesional al momento de desarrollar o ampliar una línea.
A continuación, te compartimos algunas ideas que te van a ayudar a diseñar jabones desde una perspectiva diferente, más estratégica y alineada con el valor real que podés ofrecer.
Te dejamos algunas opciones:
🧼 1. Jabón exfoliante
Remueve células muertas de la superficie de la piel. Deja la piel más lisa y luminosa.
Qué transmite en experiencia:
Renovación, limpieza profunda, “empezar de nuevo”.
Cómo se logra:
Incorporando partículas sólidas (exfoliantes físicos):
Semillas (amapola, chía)
Avena molida
Café
Azúcar o sal fina
Base recomendada: glicerina neutra.
Clave técnica:
No excederse (1–3%) para que no raspe la piel.
Granulometría fina para rostro, más gruesa para cuerpo.
💧 2. Jabón humectante
Aporta y retiene agua en la piel. Evita la deshidratación superficial.
Qué transmite:
Frescura, alivio, piel “jugosa”.
Cómo se logra:
Con humectantes (atraen agua):
Glicerina (ya presente en muchas bases)
Miel
Propilenglicol
Clave técnica:
Funciona mejor en ambientes con algo de humedad (porque “toma” agua del entorno).
🫧 3. Jabón hidratante
Mantiene el equilibrio de agua en la piel y mejora su suavidad.
Diferencia con humectante:
El hidratante no solo atrae agua, también ayuda a retenerla.
Qué transmite:
Confort, suavidad duradera.
Cómo se logra:
Combinando:
Humectantes (glicerina, miel)
ingredientes que formen película suave:
Aloe vera
Extractos botánicos
Clave técnica:
Es un enfoque más “completo” que el humectante solo.
🧴 4. Jabón emoliente
Suaviza y “alisa” la piel. Rellena microfisuras y mejora la textura.
Qué transmite:
Caricia, tersura, piel flexible.
Cómo se logra:
Con aceites y mantecas:
Aceite de almendras
Aceite de coco
Manteca de karité
Manteca de cacao
Clave técnica:
En jabones de glicerina: agregar en bajo porcentaje (1–3%) para no afectar la espuma.
🥑 5. Jabón nutritivo
Aporta lípidos, vitaminas y componentes que mejoran la calidad de la piel a mediano plazo.
Qué transmite:
Cuidado profundo, reparación, “piel sana”.
Cómo se logra:
Con ingredientes ricos en nutrientes:
Aceites vegetales (argán, oliva, rosa mosqueta)
Vitaminas (E)
Extractos naturales
Clave técnica:
Se complementa muy bien con lo emoliente (muchas veces se superponen).

