



El perfil olfativo de vainilla, whisky y tabaco es cálido, intenso, dulce y sofisticado, evocando el lujo de los clubes privados británicos o el aroma de una pipa dulce. Combina notas adictivas de vainilla cremosa con tabaco especiado y la calidez ahumada del whisky, ideal para climas fríos, noches formales o uso unisex